Como afecta a tu bolsillo el alza del petróleo

En las últimas semanas, las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán volvieron a poner al mercado del petróleo en alerta. En contextos de mayor inestabilidad geopolítica en Medio Oriente, los inversionistas temen posibles interrupciones en la producción o en las rutas de transporte de crudo, una región clave para el suministro energético global.

El resultado suele ser inmediato: el precio del petróleo sube y, con él, resurgen preocupaciones sobre inflación, crecimiento económico y el impacto que esto puede tener en distintas economías alrededor del mundo. Pero ese impacto no se siente igual en todos los hogares.

Un conflicto con impacto global

Aunque el conflicto se desarrolla a miles de kilómetros de distancia, el mercado del petróleo es global. Medio Oriente concentra una parte relevante de la producción mundial de crudo y alberga algunas de las rutas marítimas más importantes para su transporte.

El estrecho de Ormuz: Tráfico de barcos actual

Fuente: marinetraffic.com

Uno de los puntos más sensibles es el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo por donde transita cerca de un quinto del petróleo que se comercializa a nivel mundial. Cualquier escalada de tensiones militares o amenazas a la navegación en esta zona puede generar incertidumbre sobre la continuidad del suministro. Ante ese riesgo, los mercados reaccionan rápidamente elevando el precio del crudo.

¿Y esto cómo afecta a Chile?

El Banco Central publicó en febrero un documento de trabajo del investigador Felipe Martínez , que analiza cómo los shocks en el precio del petróleo (y en las tasas de interés) afectan a las familias según su nivel de ingresos.

En el caso del petróleo el efecto tiene dos etapas:

En un primer momento, cuando el petróleo sube abruptamente, los hogares de ingresos altos son los más afectados porque cerca de un 20% de su gasto se destina a transporte: el combustible, los vuelos, todo lo relacionado con transporte encarece de golpe, y ellos son quienes más gastan en eso.

Pero con el paso de los meses, el shock se va filtrando hacia otros sectores. El costo de transportar alimentos sube. La energía para producirlos también. Y gradualmente, los precios de los alimentos comienzan a escalar. Es en ese momento, pasados aproximadamente dos años del shock inicial, cuando la situación se invierte: los hogares de ingresos bajos y medios, donde el transporte representa cerca de un 10% de sus gastos, empiezan a sufrir más, porque los alimentos representan una fracción mucho mayor de su presupuesto. El golpe llega después, pero más fuerte.

La inflación que no ves en el titular del diario

El IPC oficial que publica el INE corresponde a un promedio, pero detrás de ese número existe una alta dispersión entre hogares. El estudio estimó la inflación para cada hogar y encontró que la diferencia entre el 25% con menor inflación y el 25% con mayor inflación puede alcanzar hasta 8 puntos porcentuales en algunos períodos. En la práctica, esto implica que, mientras algunos hogares enfrentaban alzas de precios cercanas a 5%, otros experimentaban aumentos de hasta 13% en el mismo mes.

Y no es casualidad quiénes sufren más: en promedio, entre 2009 y 2023, los hogares de menores ingresos experimentaron una inflación acumulada más alta que los de mayores ingresos, con una brecha de 1,3 puntos porcentuales en promedio comparando el decil más pobre con el más rico.

¿Por qué importa todo esto?

Este estudio nos recuerda que las políticas económicas, aunque diseñadas para todos, no afectan a todos por igual. Las familias más vulnerables no solo tienen menos herramientas para protegerse de la inflación, sino que además enfrentan una inflación que, en determinados momentos, es sistemáticamente más alta que la que sufren quienes tienen más recursos.

La inflación no es solo un número macroeconómico. Es el precio del pan, de la cuenta del gas o del pasaje de la micro. Y esos precios no suben igual para todos.

Por eso, cuando el petróleo se mueve en los mercados globales, sus efectos terminan sintiéndose, tarde o temprano,  en los bolsillos de millones de hogares.