¿Qué es un IPO?

Esta semana debiéramos tener en Estados Unidos la colocación en bolsa (IPO) de SpaceX que debiera ser, por distancia, la más grande de la historia, con un tamaño de cerca de US$75 mil millones y una valorización de las acciones por US$1,77 billones.

Un IPO es el proceso mediante el cual una empresa vende acciones al público por primera vez. Antes del IPO las acciones eran de un grupo privado, idealmente los fundadores, empresas de capital de riesgo, empleados. Después del IPO cualquier persona puede comprar y posteriormente vender las acciones.

Hay dos tipos de IPO, uno son los primarios, donde la empresa emite acciones nuevas para financiar generalmente su crecimiento y por otro lado están los secundarios donde los accionistas antiguos venden sus acciones. En el primer caso quien recibe el financiamiento es la empresa y en el segundo los accionistas vendedores.

¿Cómo funciona un IPO?

Una colocación bolsa es un proceso generalmente largo, complejo y regulado, pero a grandes rasgos tiene una serie de etapas:

  1. Contratación de bancos de inversión y otros asesores. Son los intermediarios principales entre la empresa y los potenciales accionistas. En el caso de SpaceX por ejemplo hay 23 bancos, con distintos roles, de distinta importancia siendo Goldman Sachs el que lidera. Los bancos asesoran en ayudar a la empresa emisora a determinar el valor o rango de valorización del IPO, distribuir las acciones y en algunos casos incluso se comprometen a tomar riesgo en la transacción (underwriter), es decir, a comprar ellos mismos las acciones que no logren colocar, asegurándole a la empresa el monto a levantar.
  2. Reestructuraciones societarias. Muchas veces las empresas cerradas tienen estructuras complicadas que deben ser simplificadas antes de ser ofrecidas al público.
  3.  Presentación de documentos ante el regulador. En el caso de Estados Unidos se presenta un documento que se llama S-1 que es un mamotreto de cientos de páginas que buscan ayudar a entender a los potenciales accionistas tanto la empresa, sus riesgos como características de la colocación. También acá se elige el ticker, que es el símbolo que va a representar las acciones.
  4. Roadshow. La empresa hace reuniones con potenciales inversionistas y el mercado en general, muchas veces con varios equipos de manera paralela en distintas geografías.
  5. Bookbuilding o libro de órdenes. Durante el período de roadshow se abre un libro que recoge el interés de los inversionistas, en el que anotan cuántas acciones quieren y a que precios estarían dispuestos a comprarla. Los inversionistas que son personas naturales (retail) generalmente solo inscriben un monto y dejan que el precio sea el que sale de la próxima etapa.
  6. Cierre del libro: Una vez se cierra el libro de órdenes se genera un mapa de la demanda que existe en el mercado de acuerdo con cada precio. No es un remate automático, sino que la empresa emisora y sus asesores pueden decidir que tipos de inversionistas prefieren. En general una base de inversionistas más profesionales (institucionales) genera un libro más estable y de largo plazo, pero quizás más sensible a precio. En contraposición si se elige tener más inversionistas personas naturales es probable que haya un mejor precio, pero de participantes que venderán rápido.
  7. Determinación final del precio: Generalmente previo al IPO se define un rango de precios y los colocadores definen el precio final y con eso la composición de quienes comprarán. En el caso de SpaceX va a ser distinto porque el precio ya está definido (US$135 por acción) por lo que en este momento se debiera confirmar ese número y definir cuanto se le asigna a cada orden. Hay que tener ojo con que el precio puede eventualmente cambiar o incluso decidir postponer la colocación.
  8. Prorrata y asignaciones. Muchas veces la demanda por la colocación excede lo que se está ofertando. Esto no se ajusta de manera igualitaria entre todos quienes concurren. Por ejemplo, si hay una demanda que es 5 veces lo que se oferta no todos los inversionistas obtendrán un 20% de lo que ofertaron. En países como Chile se generan reglas estrictas de como se hace este proceso, pero en Estados Unidos el colocador puede decidir darle el 100% de su orden a un inversionista y el 1% a otro, o puede hacer un sorteo.
  9. Inicio de operaciones: a partir de la jornada bursátil siguiente la acción pasa a transar en bolsa. Los accionistas que recibieron acciones pueden venderlas si quieren y cualquier persona se las puede comprar. A partir de este punto las transacciones en bolsa no necesariamente generan recursos a la empresa.
  10. Períodos de bloqueo o Lock-up. La mayoría de los IPOs incluyen restricciones a los accionistas originales a hacer transacciones con sus acciones. En este período los accionistas antiguos, como los fundadores, empleados o primeros inversionistas tienen prohibido vender sus acciones. Esto tiene como objetivo evitar que haya una sobreoferta de acciones y afectar el precio. El estándar es 180 días, pero el caso de SpaceX es más flexible ya que los antiguos accionistas pueden empezar a vender una parte (alrededor de un 20%) un par de semanas después del IPO, mientras que el resto queda bloqueado por un plazo más largo que el estándar, hasta fines de año. Es decir, SpaceX flexibiliza el inicio pero extiende el bloqueo total, buscando dar algo de liquidez temprana sin que se libere todo de golpe.

Hasta aquí, el mecanismo general. Lo verdaderamente llamativo de SpaceX es cuánto se aparta de él: desde el peso que le dio al inversionista minorista hasta la forma inédita en que entrará a los principales índices bursátiles. Esas particularidades, y por qué importan, las dejamos para una próxima columna